Los dramas de Eva Halac son, ante todo, construcciones de belleza, de intensidad estética. Radiantes "arte-factos" teatrales. Heredera de la autonomía de los simbolistas, practica una razón poética, artística extrema. Pero sus dramas son, a la vez, tan sustanciales en materia, en contenido, que por la vía del arte estimulan en el lectoor/espectador un potente ejercicio de pensamiento, multiplicidad de ideas y abducciones, sobre lo humano, lo social, la historia, la política, el arte. Eva Halac ha elaborado otra poética para lo que la Modernidad llamaba teatro de ideas. ¿Un teatro de ideas posmoderno? ¿O de la crítica a la Modernidad? Basada en acontecimientos o personas reales, sus dramas trazan una línea asintónica con la historia. Ese contacto imposible con el corazón del pasado, ese fracaso lúcido del viaje al centro de las cosas, hace de su teatro una experiencia única de sensibilidad e inteligencia. Entre lo más relevante de la literatura argentina contemporánea.